viernes, 23 de noviembre de 2007

La FeSP repudia la telebasura

No son programas periodísticos ni ejercen de periodistas quienes participan en ellos.
La creciente degradación de la televisión evidencia la necesidad de un Consejo del Audiovisual.


Ante los comentarios que desde distintos espacios sociales y medios de comunicación se han hecho en las últimas horas sobre un programa televisivo de los denominados "rosa", que aparece vinculado a un trágico suceso de violencia de género, la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP) y el Sindicato de Periodistas de Andalucía (SPA) manifiestan:

- Que deploran el grado de degradación que han alcanzado algunas cadenas de televisión privada española -que emiten gracias a una concesión del Gobierno- , cuya tendencia es la avanzar hacia una inmersión cada vez mayor en la llamada telebasura.

- Que este es sólo un caso, pero diariamente son muchos los programas de ámbito estatal y local que vulneran la norma europea sobre emisión de pornografía en directo o mensajes ofensivos al género o de carácter homófobo o xenófobo, amparándose en que son mensajes de SMS enviados por sus televidentes.

- Que no deben considerarse este tipo de programas como periodísticos porque no lo son, ya que vulneran puntos fundamentales de la profesión como el pago de exclusivas, entre otros; y no son periodistas quienes trabajan en ellos, porque no ejercen una función informativa, aunque estén titulados en esta disciplina.

- Que ya en su momento, la Federación de Sindicatos de Periodistas recomendó a los compañeros de profesión que eviten participar en estos programas que nada tienen que ver con la función de informadores.

- Que apoyan las diligencias judiciales abiertas para determinar las posibles responsabilidades que pudieran derivarse del comportamiento imprudente y falto de toda ética de esa cadena y de quienes dirigen el programa El diario de Patricia.

- Que este tipo de situaciones hacen cada vez más evidente la necesidad de un Consejo del Audiovisual que vele por el respeto de los televidentes y la dignidad de los programas.

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